Lauer - Figura

La escultura de David Lauer está formada de dos partes, una parte figurativa de bronce de 180 cm de altura y un pedestal de piedra cilíndrica de basalto que sirve de superfície sólida de apoyo del bronce. Dicho bronce, que reluce en un color amarillo-verdoso por su pátina, no se destaca sólo claramente de su zócalo gris por su color característico. La escultura está unida a su estilizada superfície de apoyo mediante un estrechamiento del cuerpo en la zona base. El peso corporal de la estructura queda en la zona del busto y de los brazos ligeramente estilizados.
En el bronce se pueden distinguir diversas maneras de concepción del cuerpo: junto al ya mencionado efecto silueta, el lado delantero de la figura, que mira al fórum, muestra una severa posición vertical. Esto no ostante, parece quedar dividida, en dos líneas ascendentes agudamente aristadas, que terminan a la altura de los dos tercios de la figura y remontan suavemente a lo largo de los brazos hasta los anchos hombros.
Observando su parte delantera se la puede asociar con la vigorosa silueta de un guardián apoyado en una espada, en la que los atributos no son formas separadas sino estilizadas e incorporadas a la misma forma del cuerpo con el que forman una misma unidad. El cuerpo del “guardián” y los objetos con él asociados se han contraído para formar un cuerpo unido, cubierto y cerrado en si mismo.
La parte posterior de la escultura, que mira a las escaleras que dan a la terraza, ofrece una perspectiva totalmente distinta: la parte inferior de la espalda, los hombros y la cabeza de la escultura parecen transformarse en formas vegetales dispuestas de una manera simétrica.
La figura carece de un eje central como el que se nos sugiere al contemplar la espalda y la cara. De esta manera, las dos mitades, especialmente observadas desde su lado lateral, parecen estirarse tensamente, como si quisieran independizarse de una manera autónoma; de un lado se reconoce, hacia “adelante”, una forma severa, dura y técnica (el guardián), por otro, a la parte opuesta, a la espalda, una excrecencia de tres partes superpuestas en forma de hongo, la masa de la cual parece amenazar el equilibrio del todo.
Dicha forma de cuerpo excéntrico queda sujeta por el zócalo cilíndrico, que confiere a la escultura un efecto de rotación. En la composición del conjunto de bronce sobre su base se puede reconocer el motivo vegetal de una flor, todavía encerrada en su capullo, como si quisiera abrirse de un momento al otro liberando, de esta manera, la energía concentrada en su interior.
La obra figurativa de David Lauer, por este motivo, parece quedar suspendida entre la corporización orgánica y la concepción de estructuras técnico-anorgánicas.
Otras variantes de su obra exploran el interior y el exterior de las formas plásticas, hasta de sondear su objetividad.
La exigencia pragmática, posterior a la aparición del realismo italiano, reclamando una fusión entre organismos figurativos y tecnológicos, creando así obras dinámicas de fuerza insospechada, parece haber sido percibida y desarrollada por Lauer más bien en el sentido lírico que no polémico.