Matta - Chaosmos


Roberto Sebastián Antonio Matta Echaurren

Chaosmos se nos ofrece como una curiosa construcción zoomorfa con un cuerpo de aspecto de pulpo, en el que la apariencia vacía contrasta visiblemente con la variada configuración de la superfície. Realmente, la estatua parece consistir sólo en una pared que da la impresión de estar impresionantemente viva, oscilando suavemente y de manera discontínua, abierta y penetrada. En ausencia de una fuerza que la mantenga derecha –se encuentra muy ligeramente fija–, oscila en un movimento general fluido. Sobre la superfície que se deforma hinchándose y deshinchándose, se encuentran en las partes salientes, como casualmente esparcidos, pequeños „parásitos” de forma cilíndrica, dorados y relucientes, que nos observan como seres de grandes caras. En su forma y en la mirada, son seres todavía más concretos que el resto del cuerpo, y dan la impresión de una decoración simplificada y funcionalizada, teniendo el aspecto y la expresión de pequeñas sanguijuelas sobre la gran superfície de una musculosa espalda humana.
Realmente, este ser en forma polipoidal presenta rasgos antropomórficos, un rostro superdimensional con una boca gigantesca y ancha sobre un tronco minúsculo y unas piernas todavía más pequeñas y atrofiadas. Precisamente, lo que caracteriza nuestro aspecto físico, la independencia, la formación simétrica, la constructividad y la proporción, falta por completo en esta estatua. El rasgo antropomórfico, en apariencia casual pero impresionante, se manifesta a través de la expresión característica del rostro.
Esta combinación plástica de partes del cuerpo de diferente talla, nos trae a la memoria los niños olmecas de la cultura precolombiana centroamericana. El niño-viejo, o el viejo con cara de niño, ultrapasan el sentido del tiempo en su sentido más simple y plantean el sincronismo de lo que desaparece y lo que todavía está por llegar. Hay que entender esta obra en un sentido transitivo, como una realización en curso. El momento generativo no se encuentra sólo en el encuentro de cuerpos diferentes, sino dentro de lo físico, como una imagen en creación, influenciada por diversos momentos que, a la vez, es esencialmente proceso y apariencia.

         
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Un momento generador tal no se encuentra, todavía, representado en la colección de estatuas de Viersen. Hasta ahora, las formas esculturales dominantes corresponden a los susodichos aspectos técnicos de la construcción y del arte de la plástica, de la estructura y del equilibrio y de su significado, en tanto que corresponden a decisiones formales elementales. Incluso en la „fluidez” plástica de un K.H.Hödicke se encuentra el motivo clásico de la imagen de la columna y de su construcción sobre la base elemensegmentos, tal de un cuerpo.
Con el Chaosmos de Matta se insinúa un elemento zoomórfico desarrollando de una manera completamente innovadora
las condiciones del potencial plástico. El elemento físico se ve como un elemento generativo del mismo desarrollo. La intensa penetración en el sentido físico del término, el vacío y el espacio exterior, las aplicaciones y las fantasías plásticas replegadas sobre sí mismas, hacia el interior, como en un proceso de descomposición celular, sugieren, más bien, la imagen de la génesis de células, de miembros y, en el aspecto físico, como su finalidad irrevocable. Nada es aquí definitivo, ni tan siquiera la „expresión”, cuyo origen reside en la constitución física en tanto que proceso biomórfico de desarrollos vitales que se llevan a
cabo de modo diverso aunque interrelacionado – más allá, o mejor todavía, encontrando la separación definitiva y la diferenciación de lo que es interior o exteriormente simétrico o constructivo, función o causa, o respectivamente resultado y consecuencia de una acción distinta. Aquí, este posible orden se encuentra aún inmanente en la génesis original, al tiempo que se desarrolla desde su esencia.
La idea de esta escultura fue madurando durante un espacio de veinte años, hasta no ser fundida definitivamente en bronce a los inicios de la década de los noventa. Es fascinante ver como Matta, el gran maestro del arte surrealista, triunfa, obviando las prerrogativas del arte de la escultura contemporánea, para encontrar un momento generador de posibilidades plásticas completamente nuevo. Así pues, Chaosmos enriquece la colección de esculturas de Viersen con una contribución esencial y original del elemento plástico.