Esculturas

Nestler - Posición en el centro de gravedad

La escultura de Nestler se compone de una gruesa placa de chapa de acero de 30 cm, que divide una forma elíptica de 180 cm de altura y 240 de longitud en dos segmentos separados, pero que ensamblados forman un disco elíptico perfecto. Dichos segmentos elípticos estan emplazados verticalmente sobre su lado más estrecho y, cada uno de ellos oscila sobre su propio punto de gravedad. La posición en la que se detienen los segmentos elípticos, obedece a la ley de la gravedad, diferente para
cada uno de ellos. Los segmentos, – que ensamblados forman una elipse perfecta y tienen un centro de gravedad común-, tienden a buscar posiciones diferentes como resultado del cambio de sus condiciones físicas. Separados y emplazados verticalmente, ambos segmentos elípticos forman un grupo escultórico cuya relación lógica no es obvia ni evidente. A primera vista, su relación parece ser meramente accidental o muy ligera. Es necessario poseer un muy avezado ojo reconstructor y un interés particular en el montaje de las formas, para poder discernir la relación entre los contornos curvilíneos de los diversos segmentos que han abandonado sus condiciones originarias, y reconocer, así, la unidad inicial de las dos piezas.
Nestler ha dispuesto las dos formas sobre una placa de chapa de acero de 360 x 300 cm, colocada sobre el suelo y las ha fijado con pernos de acero. La disposición y la fijación no perturban la impresión de una eventual recomposición del conjunto plástico. La obra de Nestler posee una disposición positiva con el principio de la variabilidad, cosa que aquí se traduce en posibilidad de modificación de la relación de los elementos entre sí.
Las obras de Nestler, reproducidas aquí, permiten ver con claridad que cada cambio en la relación interna de los elementos entre si puede entrañar la aparición de formas muy diferentes, y que es en el principio de la variación de los componentes donde hay que buscar la causa de la diferenciación de las formas, y que cada composición depende, al mismo tempo, de las características del material utilizado, como por ejemplo en el caso de la densidad o elasticidad del hierro.
La obra de Nestler difiere, de una manera más que evidente, de las otras obras de la colección de esculturas de Viersen, como las de Anthony Cragg, Mark di Suvero, Erwin Heerich, K.H.Hödicke y David Lauer. Pero así y todo, se
pueden reconocer evidentes puntos de contacto en su concepción artística, con los otros artistas representados en Viersen. El material de Nestler es un producto metalúrgico semielaborado, tal como ocurre también con Mark di Suvero pero, como en el caso de Anthony Cragg en sus esculturas, se enfronta a los principios de la naturaleza. Contrariamente a lo que hace Cragg, y más bien de una manera análoga a la de su maestro Erwin Heerich, comienza con procesos esculturales simples, cuya unicidad y finalidad contribuyen a la realización de la obra artística hasta el momento de la ubicación de la obra plástica. En un segundo proceso de trabajo, una vez colocadas las obras sobre su zócalo, una ley natural, la fuerza de la gravedad,
se convierte, de modo inmediato, en momento formativo; su resultado queda fijado sobre la superfíicie de apoyo.

    
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Integrando la ley física en la génesis de la forma artística, Nestler continúa fiel a una gran tradición de la escultura, especialmente de la escultura de acero. Alexander Calder y Georg Rickey fueron capaces de incluir el viento, o
mejor expresado, el movimento del viento – aunque fuera sólo una ligera brisa–, en el juego cinético de sus móviles
de acero. Ambos han puesto en evidencia fuerzas de la naturaleza invisibles, apenas perceptibles. Nestler quiere articular, de una manera inmediata y directa, las condiciones físicas de sus formas, y con ello logra despertar una irracionalidad aparente, que esconde la lógica infalibilidad de su método. Su resultado da la impresión de ser un juego alegre y casual. En ningún caso la fuerza de la gravedad amenaza el equilibrio de la obra y su medio ambiente, como por ejemplo ocurre con Richard Serra. Deja sempre un margen de maniobra, suficiente para influenciar la apariencia, pero sin ceder a la naturaleza el papel de una
catástrofe amenazante en segundo plano.
Con la escultura de Wolfgang Nestler, la colección de esculturas de Viersen se ha enriquecido en un nuevo aspecto, muy importante, de la creación artística contemporánea. La escultura de Nestler nos muestra que los procedimientos racionales no solamente constituyen un contraste con la naturaleza (véase el monumento de Erwin Heerich), sino que igualmente pueden integrar condiciones naturales para generar, como en un juego, una unidad de las partes abstractas y naturales, de aspectos
lógico-teóricos y de la fuerza directa de la naturaleza.